lunes, 3 de diciembre de 2007

DICIEMBRE 2007. INICIO. Al edificio 7 de la zona habitacional Suave Patria ha llegado un camión de mudanzas que despierta la curiosidad de todos los vecinos. Rocío, una hermosa y sensual profesora de baile de la academia “Baila conmigo” se acerca a la mochedumbre. Accidentalmente tropieza y cae en los brazos de un apuesto muchacho que la estremece con sus atributos físicos y que también queda sorprendido con los de ella. Ese apuesto y aparente príncipe de novela es su nuevo vecino, Carlos Barragán, el cual vivirá en el departamento de abajo y se presenta ante ella. Ambos se dan la mano y desde una ventana Rocío escucha gritar su nombre a Deyanira y Topacio, quienes le dicen que a su novio, Poncho, no le gustaría saber que su amada y adorada novia estuviera de resbalosa con otro. Sarcásticamente Rocío les responde que eso jamás sucederá pues ella no es una zorra como ellas y eso bien lo sabe su novio. Se despide de Carlos, quien tiermina de instalarse mientras que ella llega a casa, donde pelea con los desobligados Apolinar y Deyanira, su padre y hermana, a quienes reclama el no apoyarla económicamente pues él vive alcoholizado y poniendo de pretexto su diabetes y Deyanira, quien trabaja en el oficio más antiguo del mundo y se da ínfulas de princesa, y jamás comparte el dinero que gana. Rocío les asegura que un día se cansará y los abandonará y encuentra consuelo en la dueña de la academia de baile, Susana, con la que se desahoga y la cual le aconseja que en verdad cumpla sus amenazas pues en la escuela de baile a no gana lo suficiente para encargarse de la manutención de su familia.

Carlos conoce a Judith, la inocente y hermosa hermana de Poncho, la cual no deja de insinuársele y es descubierta por su hermano, quien no simpatiza con Carlos y le exige que no se acerque ni a su hermana ni a su novia, Rocío, pues la intrigosa Deyanira le ha dicho que el nuevo inquilino ha estado hablando cariosamente con su novia. Carlos no hace caso de los celos del muchacho y se enfoca en su profesión, la de periodista, pues ha llegado de la provincia para probar suerte.

La distinguida y arruinada familia Quintanar recibe en casa a la distinguida señorita de sociedad: Miriam Retana, quien siempre ha estado detrás del apuesto hijo de la matriarca Latoña: Yahír, con el que desea casarse. Él sin embargo siempre huye de ella pues la sabe posesiva y esto lo comparte con Jorge, su gran amigo en el bufet de abogados que trabajan, rechazando la oferta de Miriam para que trabaje en el prestigioso bufette de su papa, situación que también causa conflictos con Latoña, quien sueña con escalar socialmente y aparecer en periodicos y revistas con la gente más prestigiosa y millonaria del país. Es por ello que insiste a su hijo para que acepte el ofrecimiento de Miriam pero él se niega rotundamente y comparte sus desacuerdos con el irresponsable César, su hermano menor, al que aconseja que no caiga en los juegos de su madre o de lo contrario se verá obligado a casarse con quien no quiere.

Poncho acude a la academia de baile y hace un drama a Rocío pues la ha visto baiando de manera sensual con un alumno. Ella le explica que ese es su trabajo pero él se niega a entenderla por lo que la instructora le deja claro que si las cosas siguen igual será mejor que terminen. Él se desahoga con Gudelia, su madre, quien no hace más que hablar mal de Rocío asegurando que es una zorra al igual que su hermana y Topacio, de quienes todos en la zona habitacional saben de su trabajo nocturno. Poncho asegura que Rocío no es así mientras esta revela a Judith estar cansada de los celos de su hermano, el cual tiene un enfrentamiento con Carlos cuando este se atreve a saludar de beso a la muchacha. Es por esto que Rocío da por terminada su relación y Poncho le suplica que le perdone. Ella lo hace pero esto no lo detiene a él, pues ayudado por su amigo “el cacharpas” entran al departamento del nuevo inquilino y lo desordenan y rompen todo en ausencia de este, mismo que al verlo de nueva cuenta le asegura saber que fue él y le hace ver que sus celos se deben a que no está seguro del amor que Rocío pueda tenerle y si duda es porque en el fondo sabe que en cualquier momento ella lo cambiará por otro.

Las hermanas Elvira y Estela Mirélez son dos señoritas dueñas de un atelier y que guardan un terrible pasado pues en el ayer una de ellas se enredó con un hombre poderoso. Ambas se tienen coraje y resentimiento pero viven juntas y es Elvira, la mayor, quien al conocer a Poncho, quien ofrece sus servicios de mecánico, queda fascinada por sus encantos. Pronto comienza a indagarlo, presa de sus bajas pasiones, y él se da cuenta de que no le es indiferente mientras que Estela solo piensa en el pasado que no puede olvidar y en la sed de venganza con la que siempre ha vivido.

Apolinar reprocha a Deyanira el dedicarse a la vida alegre y no seguir buenos pasos como los de su hermana Rocío. Deyanira no hace más que reírse de su papa y le una botella de alcohol para callar sus reclamos. Se encuentra con Topacio y juntas hacen feliz a un apuesto hombre de mucho dinero: Sergio Retana, quien se impresiona con la belleza de Deyanira, con la que desea irse a otro lado, solos. Topacio se opone pero la ambiciosa Deyanira ve en el hombre una gran oportunidad y se va con él, entregándosele en cuerpo y alma al punto de enloquecerlo de ardiente líbido.

Latoña no perdona a Federico, su marido, el ser solamente un pobre pensionado que jamás hizo nada relevante en su vida. Él le recuerda que es un infierno vivir a su lado y no la apoya cuando ella le pide que convenza a su hijo de aceptar ser novio de Miriam. Federico es un hombre cabal que solo desea el bienestar de su hijo, al que apoya en lo que hace y al que aconseja que no haga caso de las locuras de su madre, la cual ignora que su hijo es solo un capricho de Miriam pues en realidad esta tiene un noviazgo con Sergio, un apuesto muchacho de su sociedad, con quien vive desenfrenados encuentros. La muchacha es incorregible y esto es a falta de su madre, la cal murió cuando ella era apenas una niña; y el el consentimiento de su padre Héctor, el cual le ha dado todo con tal de no tenerla completamente cerca.

Gudelia y Apolinar discuten por la relación que sus hijos tienen y son escuchados por Rocío, la cual asegura a la mujer que pronto dejará de ser la novia de poncho. Gudelia la acusa de ser una resbalosa con Carlos y se lamenta por José, al que asegura entender su vergüenza por tener a dos hijas prostitutas. Esto provoca una riña entre Rocío y Gudelia en la que Poncho se entromete y sale perdiendo pues la muchacha termina definitivamente con él. El chico se molesta con su madre y la amenaza con irse de la casa si no le pide perdón a Rocío y la convence de que vuelva cn él. Gudelia se opone y entonces Poncho prepara sus cosas y se va. La mujer llora y maldice a Rocío por la situación. Esta a su vez es consolada por Apolinar, al que con llanto asegura estar cansada de su pobreza y de no tener apoyo ni de él ni de su hermana, la cual seguramente tiene más dinero que ella. El alcoholico padre le suplica que sin importar en qué situación se encuentre no siga los pasos de Deyanira. Luego la muchacha se desahoga con Carlos y son sorprendidos por Poncho, quien le reclama el haberlo dejado para enredarse con el nuevo vecino. Los muchachos terminan a los golpes y Rocío le deja claro a su ex que no quiere volver a tener nada que ver con él.

Federico tiene amoríos con Topacio, quien le asegura necesitar dinero para hacerse una nueva operación y aumentarse el busto. El hombre, feliz por los planes de su amante, le asegura que se lo dará en cuanto lo tenga. Acude a ella y le hace el amor. Luego la muchacha comparte con Deyanira su felicidad y asegura que explotará al hombre lo más que pueda.

Estela reprocha a Elvira el haberla arrastrado a su pecado y por ello haberle impedido ser feliz. La mayor recuerda a su hermana menor que las dos se enredaron con el mismo hombre y por lo tal ambas son culpables. Estela asegura que ella no lo es puesto que no fue la que se embarazó y abandonó a la criatura que dio a luz. Elvira la abofetea y le exige que nunca la vuelva a culpar del pasado pues las dos son tanculpables la una como la otra. Estela llora en soledad pues está segura de que solo ha sido víctima de las bajas pasiones de su hermana.

Yahír rechaza las caricias de Miriam, quien no deja de insinuársele recibiendo solo rechazos. De ella se burla César, quien le dice que su hermano jamás la ha querido y sus intentos por seducirlo son tan fallidos como vulgares. La muchacha se desahoga con Héctor, su padre, al que ella le hace saber la falta que le hace su madre.

Susana aconseja a Rocío que se aparte de su familia y haga una vida en solitario o de lo contrario sus problemas no terminarán. La muchacha está preocupada por la salud de su padre, quien se divierte en las cantinas con prostitutas a las que lleva a su casa y que le roban a Deyanira, teniendo constantes enfrentamientos con esta.

César pide dinero a su madre asegurando que comprará un regalo para la muchacha. Latoña se lo da sin sospechar que su hijo se ha ido a divertir a un burdel al que lo alcanza Jorge, quien le pide que se marchen pero César se niega. Allí conocen a Deyanira, quien deslumbra al muchacho, el cual paga por estar con ella en privado, sin sospechar que Yahír se encuentra en camino. 
Se besan y son descubiertos por Rocío, quien ha decidido investigar cómo oficia su hermana, a la que suplica que desista de su oficio y encuentre un trabajo decente. Las hermanas discuten y se arma una grande por lo que tanto César como Jorge se enfrentan a otros hombres. Rocío se defiende y abofetea a todo aquél a su paso hasta soltar una fuerte bofetada a Yahír, quien ha aparecido repentinamente. Los dos se sorprenden al mirarse y se enamoran a primera vista. Rocío es sacada por la fuerza gracias a la seguridad del lugar y en la calle habla con Jorge, al que le dice estar desesperada pues su situación económica no es la mejor y está cansada de manteer a su padre y a su hermana. Después aparece Yahír, quien se ofrece a llevar a la muchacha a su casa y lo hace. Tras dejarla se dan cuenta de que César los ha seguido y éste asegura a Jorge que lo que hizo fue solo para saber en donde vive Deyanira. Yahír prohíbe a su hermano que se vuelva a enredar con esa clase de mujeres.

Topacio propone a Judith que trabaje con ella y Deyanira si quiere ganar mucho dinero, asegurando que la casa de citas es un excelente trabajo y es seguro. La muchacha cuenta esto a su madre, Gudelia, quien busca a la prostituta para cachetearla y prohibirle que se vuelva a acercar a su hija, a la que también maltrata. Judith pregunta a su madre porqué siempre ha hecho distinciones entre ella y Poncho su ambos son sus hijos. Gudelia asegura que Poncho es como ella mientras que la pobre Judith es una mosca muerta y poca cosa, igual que lo fue su padre.

Furiosa, Deyanira le cuenta a Poncho lo que Rocío provocó en su trabajo y éste, quien desea vengarse de su ex novia, consuela a la prostituta y la seduce hasta besarla y llevársela a la cama, donde le asegura que con ella ha sentido lo que con ninguna otra. Topacio los descubre y reclama a Deyanira el meterse con los hombres de su hermana y la muchacha responde que entre Poncho y Rocío ya no hay nada y, además, se ha divertido como nunca pues él resultó ser un amante ardiente. No cuentan con que el candente Poncho ha hecho una visita a Elvira, quien se desfoga en cuerpo y alma con él asegurando que hacía tiempo que no sentía la candente llama del deseo tan vertiginosamente.

Carlos evita que Poncho arme un escándalo a Rocío en la academia de baile y luego le confiesa a la muchacha que desde que la vio se interesó en ella. La besa y son vistos por Yahír, quien la ha ido a buscar pues no puede arrancársela del pensamiento. Ninguno sospecha que Poncho ha entrado a desquitarse de la muchacha en secreto y la confunde con Susana, a la que accidentalmente arroja de las escaleras, matándola. El maleante huye y la uerte de la mujer hace que la academia de baile se cierre.

Jorge descubre que Miriam es amante de Sergio y le exige que se aleje de Yahír. La mujer se niega y acude a Latoña, a la que suplica que la ayude pues no sabe qué hacer para que su hijo se fije en ella.

Estela hace unas compras y se cruza accidentalmente con Héctor, al que reconoce. La mujer se asusta y huye pensando en que aquél es el hombre de su pasado, con el que tanto ella como su hermana se enredaron tan ardorosamente. Por su parte él la ha reconocido y recuerda los momentos que pasó a su lado cuando ella todavía era una menor de edad. Decide que buscará a las hermanas hasta dar con ellas y contrata al detective Israel Ramos, quien le promete que dará con el paradero de las mujeres.

Rocío no se repone a la muerte de Susana y se desahoga con Carlos, quien la ayuda a conseguir un nuevo empleo pero nnguno tiene éxito pues nadie contrata a principiantes profesoras de baile. Deyanira se burla de su hermana pues los gastos ahora se le incrementarán y no tendrá para pagarlos. Es por ello que la muchacha decide comenzar a trabajar como sirvienta y encuentra empleo en la casa de Latoña, quien se asombra por la belleza de la muchacha y decide contratarla como su dama de compañía. Rocío se sorprende al conocer a la familia Quintanar, sobre todo al ver frente a ella a Yahír, quien la busca después para que hablen y ella le cuente las peripecias por las que atraviesa. No sospechan que son espiados por Federico, quien ha decidido conquistar a la muchacha creyendo que esta le corresponderá.

Poncho descubre a Judith conversando con Carlos y le prohíbe que le dirija la palabra al periodista, quien les revela que se ha comprbado que la muerte de Susana no fue un accidente sino un asesinato. Poncho se alarma ante esto y Judith se da cuenta por lo que luego comenta con Gudelia que quizás su hermano pueda ser un criminal. La madre la abofetea y le exige que nunca más vuelva a calumniar a su hermano de esa manera.

Federico se revuelca con Topacio, a la que le da largas para darle dinero por lo que la mujer amenaza con terminar su relación. Al hombre no le queda más que robarle a su propia esposa para poder complacer a su amante. Pronto Latoña descubre que le han robado y culpa a Rocío, a la que abofetea y exige que le devuelva lo que le ha robado. La muchacha es defendida por Yahír en presencia de Miriam, quien descubre que éste y la sirvienta ya se conocían de antes y se burla de él pues no puede asimilar que se roce con gente de la índole de la servidumbre. Yahír la enfrenta y le exige que deje de hostigarlo pues así ella fuera la única mujer sobre la tierra jamás tendría ojos para ella.

Poncho y el Cacharpas atienden su taller mecánico al que Deyanira acude para decirles que Rocío tiene amoríos con Carlos y, a demás, con un riquillo que conoció en el burdel. Poncho no cree lo que Deyanira le dice y busca a Topacio para comprobarlo y esta le dice que lo que le han dicho es verdad. Busca a Apolinar para gritarle que sus hijas son unas golfas y el borracho intenta golpearlo pero por su estado no puede y se presta a burlas de Poncho y otros vecinos. Poncho, que es grande y fuerte, lo empuja y ridiculiza delante de los vecinos y Carlos aparece para defender al alcoholico, enfrentándose así a Poncho, quien lo provoca y lo golpea. Ambos terminan a golpes y llega la policía para llevárselos detenidos. Carlos paga su fianza y se marcha no sin antes asegurar a Poncho que no permitirá que se ensañe con Rocío y su familia solo por su fristración. El mecánico llama a Elvira y le pide ayuda Ella paga su fianza y él le hace el amor. Son descubiertos por Estela, quien no puede creer que su hermana todavía se desfogue con hombres y ahora menores que ella. Ambas discuten, pelean, y Elvira se estremece cuando Estela le revela que ha visto a Héctor y él la ha reconocido. Se preguntan qué fue de la criatura que abandonaron.

Yahír asegura a Latoña que él conoce a Rocío y no la cree capaz de haberle robado nada. Por su parte, César se enfrenta a su padre, seguro de que fue este quien tomó las joyas de Latoña para un solo fin: empeñarlas. Federico niega rotundamente haber robado y después intenta propasarse con Rocío, a la que jura que la mandará a la carcel y probará que ella se robó las joyas de su mujer si no se entrega a él. Rocío lo abofetea y le hace saber que prefiere ir a la cárcel aún siendo inocente antes que tener que ver con alguien como él. Decide dejar su trabajo pero Latoña se lo prohíbe y le exige que se quede trabajando para ella hasta que le pague la cantidad que las joyas valen o de lo contrario la enviará a prisión.

Miriam presiona a Héctor para que consiga que Yahír se enamore de ella. El hombre pone un alto a su hija y le hace ver que no puede obligar a nadie a amarla. La muchacha descarga toda furia contra su padre, al que culpa de la muerte de su madre. Héctor la abofetea y le exige que nunca vuelva a repetir lo que ha dicho pues él es un hombre intachable. Acude a hablar con Federico, quien le asegura que entre Yahír y Miriam no puede existir nada ya que el muchacho ama a alguien más.

Yahír paga a Latoña el dinero de sus joyas desaparecidas y Rocío deja de trabajar como sirvienta en su casa. La busca y la encuentra en brazos de Carlos por lo que cree que estos tienen un romance. Luego descubre que fue César quien tomó las joyas de su madre y las vendió para obtener dinero. Lo enfrenta y lo desenmascara ante sus padres. César acepta su culpa mas no se arrepiente y reprocha a Latoña y Federico el no darle todo lo que él merece. Latoña, furiosa, asegura que a partir de ese momento no le dará nada y si quiere lugos y gastar dinero tendrá que trabajar. César se va de casa y pide ayuda a Jorge, quien apoya la decisión de Latoña.

Rocío no puede dejar de pensar en Yahír y cuenta a Judith que quizás se ha enamorado de él. Esta por su parte asegura haberse enamorado de César y saber que él nunca le va a corresponder.

Israel investiga el paradero de Estela y Elvira y asegura a Héctor que dará con ellas muy pronto pues se enteró que se mudaron a la provincia, sin embargo también sabe que bien pudieron volver a la ciudad.

Apolinar tiene una pelea con Deyanira, quien le grita cuanto la desprecia. El hombre se emborracha y más tarde busca a su hija en el burdel, donde le arma tremendo quilombo por lo que es sacado por la fuerza y golpeado vilmente por el equipo de seguridad del lugar. El alcoholizado Apolinar atraviesa la calle sin percatarse de que un auto se aproxima y es arrollado. Muere y por ello Deyanira se siente responsable mas deja los gastos en manos de Rocío, quien es apoyada en todo momento por Carlos a pesar de la presencia de Yahír, al que asegura que entre ella y el periodista no existe ninguna relación. Tras el entierro de Apolinar, Yahír se atreve a hablarle a la muchacha sobre lo que siente por ella. La besa y es correspondido.

Miriam amenaza a Latoña con dejarla completamente en la calle y serciorarse de que la alta sociedad la desprecie si no convence a Yahír de casarse con ella. Latoña asegura haber hecho todos sus esfuerzos y enmudece cuando Miriam le revela sus sospechas acerca del amor que Yahír siente por Rocío, su ex sirvienta. La furiosa madre busca a la muchacha en su barrio y le exige que se aparte de su hijo. La abofetea y Deyanira, quien las ha visto, se enfrenta a la mujer para defender a su hermana, a la que luego acusa de ser una resbalosa que no pierde el tiempo.

Gudelia maltrata a Judith al grado que Poncho debe itervenir. Cuando la muchacha se marcha él pregunta a su madre porqué nunca ha querido a la inocente chica. Gudelia le confiesa a Poncho que Judith no es hija suya ni hermana de él, mas no revela nada más a pesar que él la presiona para que le diga quienes son los padres de la muchacha.

ENERO 2008. César busca a Topacio y le pide que lo ayude. Ella lo instala en su casa y le consigue trabajo en el taller mecánico de Poncho. La mujer cree que sacará provecho del muchacho y al tener un encuentro amoroso con Federico descubre que sus dos amantes son padre e hijo, mientras que César habla con Deyanira acerca de Rocío y asegura que Yahír en verdad está enamorado de ella. La ambiciosa y libertina Deyanira entonces busca a Yahír en su oficina, donde conoce a Jorge y cree que puede seducirlo para correr con la misma suerte que su hermana, por lo que se le insinúa, provocándolo. Jorge se la lleva a la cama y cuando ella le dice que se intalará en su departamento él la echa y le asegura que la ha llevado como lo que obviamente es: Una ramera. Le paga y la echa y ella le jura que se arrepentirá.

Latoña reprocha a Yahír el amar a una sirvienta y este defiende su amor por Rocío, jurando que se casará con ella. Latoña jura que eso jamás sucederá y luego pide a Federico que la ayude pues si Yahír no se casa con Miriam ellos quedarán en la ruina. No sospecha que los ha escuchado Héctor, quien les ha hecho una visita en la que precisamente les exige que se alejen de su hija y Latoña desista de ilusionarla o será él quien se encargue de destruirlos. Latoña maldice a Rocío y asegura que será la sirvienta quien pague las consecuencias de los caprichos de Yahír.

Israel da con el paradero de las hermanas Mirélez y se impresiona con la dulzura de Estela, con la que hace amistad con el tiempo pues las visita con frecuencia y les hace compras. Es Elvira quien descubre que el investigador tiene intenciones con su hermana, a la que prohíbe cualquier relación conun hombre. Estela se revela y asegura que aún es demasiado joven para vivir y lo hará, por lo que cambia su apariencia recatada y sombría por una moderna que sorprende aún más al investigador, quien le hace preguntas sobre su hermana, enterándose así de que las dos tuvieron un oscuro pasado y se enamoraron del mismo hombre que terminó por abandonarlas a las dos. Es entonces que Israel informa a Héctor que ha encontrado a las mujeres. Este acude a encontrarse con ellas, sorprendiéndolas, y les pide perdón por el daño que les hizo. También sabe que una de ella dio a luz a una criatura y les pide que le digan en donde está. Elvira le dice que ni ellas lo saben pues la abandonaron en la calle. El hombre se siente destruido y luego Estela reclama a su ermana el haber mentido pues ambas saben a quien le entregaron a la criatura. Elvira se desahoga en brazos de Poncho, a quien le cuenta su pasado y le revela el barrio en el que abandonó a su hija, en qué lugar y en manos de quien la dejó: Su antiguo jardinero. Poncho se estremece al descubrir que su amante es la verdadera madre de su hermana Judith, a la que empieza a tratar con cariño, despertando dudas en Gudelia, a la que el muchacho le dice que sabe quien es la madre de la muchacha y pueden beneficiarse por medio de ella.

Rocío revela a Yahír que Latoña la buscó para insultarla y que quizás lo mejor es que ellos se separen pero el joven abogado insiste en que deben defender su amor y le muestra las llaves de su departmento pues ha decidido dejar de vivir con sus padres. La lleva a conocerlo y allí hacen el amor. Son sosprendidos por Miriam, quien hace saber a Rocío que ese departamento es la casa que Yahír le prometió para cuando se casaran. Yahír asegura que eso no es verdad y defiende a su amada, exigiendo a Miriam que no se le acerque más.

Poncho no puede creer que Rocío sea novia de un hombre rico y Gudelia le asegura que la muchacha es una libertina que solo juega con los hombres. Este chisme se corre por el barrio y llega a oidos de Carlos, quien defiende a Rocío de las intrigas de la mujer, misma que le asegura a él que la muchacha, aunque luche por evitarlo, en la sangre lleva lo golfa, pues lo heredó de su madre.

Topacio descubre que la madre de Rocío y Deyanira fue una prostituta muy famosa que murió apuñalada por un cliente. No desea decirle esto a sus amigas pero Deyanira sospecha que algo le oculta e intenta obligarla a que hable pero Topacio se niega y pide hablar con las dos hermanas, a las que les cuenta que Apolinar siempre tuvo razón, revelándoles lo que su madre era y las circinstancias en las que murió. Las chicas sufren y esto hace que Deyanira considere retirarse de la mala vida, alentada por Rocío, quien le pide que usen sus ahorros y monten un negocio juntas. Deyanira llora amargamente y considera la propuesta de su hermana por lo que rentan el local donde Susana tenía la academia de baile y una es maestra y la otra administradora. Carlos las ayuda a pesar de la oposición de Yahír, quien luego lo enfrenta y lo acusa por amar a su novia. Carlos le deja claro que Rocío es tan solo una amiga y vecina y que la respeta. Es así que comienza a pasar el tiempo en el que el amor entre Rocío y Yahír crece día con día, mientras que Deyanira desiste de volver a la vida alegre y cada día se aleja más de Topacio, acercándose a Judith, quien sigue enamorada de Carlos y hace todo lo posible por complacerlo, descubriendo éste que la muchacha lo ama.

En una pelea de insultos y bofetadas, Gudelia revela a Judith que ella no es su madre y que nunca la ha querido por ser una recogida. La muchacha se impacta ante tal noticia y llora con su amiga Rocío, quien le pide que de gracias por saber que Gudelia y Poncho no son nada suyo y se dedique a investigar quien es su familia.

Héctor está dispuesto a encontrar al hijo perdido que tuvo con Elvira, quien le revela que fue una niña, mientras que Estela se aleja de ella y no perdona a Israel el haberla utilizado para que el pasado volviera a las vidas de las hermanas. El investigador asegura a Estela estar muy enamorado de ella y también dispuesto a hacerla feliz. La besa apasionadamente y son vistos por Elvira, quien cree que es tiepo de liberar a su hermana y dejar que sea feliz. Las dos hacen una visita a la hermana de su madre, Latoña, quien se queja del gusto de sus hijos por la gentusa y las muertas de hambre como Rocío. Las mujeres le confiesan lo que hace años hicieron enredándose las dos con Héctor y el fruto de esos enredos. Latoña las insulta y acusa de ser unas casquivanas y les exige que no la vuelvan a buscar jamás.

Yahír da el anillo de compromiso a Rosario y pronto César se lo hace saber a Latoña, quien llena de rabia a su vez hace saber a Miriam sobre las amenazas de Héctor y la futura boda de su hijo con la maestra de baile. Miriam jura que lo que no es para ella no será para nadie y toma una pistola.

Yahír busca a Humberto y lo sorprende teniendo relaciones con Topacio. Le revela al hombre que esa mujer también es amante de César. El hombre enfrenta a la prostituta, quien le asegura que solo ha estado con él por interés y siempre esperando reibir riquezas pero estar cansada de sus miserias, comprendiendo así porque lleva una mala relación con Latoña, su esposa. Lo acusa de ser un pobre mantenido y Federico la abofetea y le jura que no le permitirá que se siga burlando de su hio como se ha burlado de él.

Judith cuenta a Gudelia el amor que siente por Carlos y Poncho jura a su hermana que nunca permitirá que se relacione con el periodista. Janet sin embargo no está dispuesta a aceptar que su hermano interfiera y pide ayuda a Gudelia, quien insiste en calumniar a Rocío y Deyanira, las cuales se enteran de lo que habla a sus espaldas y la enfrentan. Judith está de parte de las muchachas y aconseja a su madre qu eno guarde rencores solo porque Rocío despreció a Poncho, el cual no es como la consentidora madre cree. Este por su parte descubre que las hermanas Mirelez buscan a la hija perdida de Elvira y les revela que él conoce a la muchacha por lo que las lleva hasta su colonia, donde las presenta con Judith, a la que le revela quién es su verdadera madre. Judith desprecia a Elvira, pues por su culpa ha vivido bajo el yugo de Gudelia, la cual pronto aparece para exigir una compensación por haber cuidado de la muchacha, misma que Estela se niega a dar revelando saber los tratos que la mujer dio a su sobrina, con la que habla en privado asegurandole que ella y Elvira eran demasiado jovenes cuando ella nació por lo que llenas de miedo actuaron de manera equivocada y la entregaron a su jardinero.

Latoña se presenta en el taller mecánico para exigirle a César que hablen. Le pide que vuelva a la casa pues no puede soportar verlo entre marginales mugrosos que solo lo contagiarán de su miseria. Pronto alguien llega con el rumor de que Rocío y Yahír se encuentran casándose en el registro civíl. Esto hace enfurecer a Latoña, quien de inmediato se comunica con Miriam para hacerselo saber. La rencorosa Miriam, cual mal perdedora, toma su revolver y sale de casa rumbo al registro, donde ve casarse a los enamorados, a los que aguarda en la calle para enfrentarlos y apuntarles con su pistola, con la que dispara hiriendo de gravedad a Yahír, quien es llevado a un hospital en el que aparece Latoña para culpar a Rocío por lo sucedido. La corre y le exige que se separe de su hijo pero esta no lo hace y revela que ahora es la esposa de Yahír y su deber es estar al lado de su marido.

Desesperada, Miriam pide a Héctor que la ayude y le revela que quizás ha matado a Yahír, al que disparó para evitar que sea feliz con otra mujer que no sea ella. Héctor le recrimina el haber cometido un crimen solo por no tener el amor de un hombre por el cual se ha arrastrado desde que era una adolescente. Miriam asegura que Yahír ha sido el amor de su vida y lo ha amado desde que era una nia. Héctor le asegura que la ayudará pues sabe que está obsesionada, enferma, y eso la destruirá tarde o temprano. También le revela que tiene una hermana y que la está buscando. Miriam no puede creer lo que su padre le dice y se asombra cuando aparecen las hermanas Mirélez para decirle al hombre que han encontrado a su hija.

En el ministerio publico, gracias a Israel, Carlos descubre que Poncho está detrás de la muerte de Susana. No sabe cómo decírselo a la dulce Jant, quien ha comenzado a ayudarlo con la edición de algunos reportajes, tomándole cariño al periodismo.

Topacio pide a César que se vaya de su casa y él se niega. La mujer está por revelarle que es amante de su padre pero este justamente aparece para decirle a su hijo que Yahír se debate entre la vida y la muerte, yéndose ambos al hospital. Entonces Topacio busca a Deyanira para contarle del atentado contra su ahora cuado y también que ha descubierto que su amante Federico es padre de César. Deyanira aconseja a la prostituta que le diga la verdad al muchacho y se aleje definitivamente de él. Lo busca en el hosptal, donde Latoña la reconoce y al escucharla hablando con su hijo le dice a éste que se ha estado revolcando con la amante de su padre. César exige a Topacio que le diga si eso es verdad y ella solo llora para entonces aceptar la acusación de Latoña, quien la echa. César decide armar un escándalo a Federico pero su madre lo detiene y le asegura que la única culpable de todo es la prostituta. Federico pide perdón a su hijo y le revela que su relación con Topacio tenía mucho tiempo y ahora ha terminado. Latoña pide a su marido que se marche de su lado pues no quiere volver a verlo jamás.

Yahír dice a Rocío que no desea levantar cargos contra Miriam, quien aparece para saber cómo está el muchacho y es agredida por Latoña, quien la acusa de ser una asesina y le exige que no se acerque a su familia pues ahora no le importan ni el prestigio ni el dinero, sino la felicidad de los suyos, lejos de criminales como ella. Miriam llora y pide perdón, asegurando que la culpable de todo es Rocío, a quien César defiende asegurando que la bailarina es decente, responsable y vale la pena, a diferencia de ella. Miriam se marcha y llora amargamente pues sabe que ha perdido a Yahír para siempre. En el estacionamiento del hospital intenta suicidarse con la misma pistola con que disparó a Yahír pero es vista por Poncho, quien la detiene y con el que se desahoga. Él asegura ser amigo de César y la acompaña hasta su casa, donde le hace ver que no tiene porqué sufrir por ningun hombre sintiéndose fea y poca cosa, siendo que ella es muy bonita. Se atreve a besarla y Miriam le corresponde por lo que terminan haciendo el amor.

Rocío vuelve a enfrentarse a Latoña cuando Yahír es dado de alta pues la madre desea que su hijo esté a su lado, en su casa, a donde ha negado el acceso a la bailarina, quien asegura que será ella quien cuidará de su marido.

Federico y César aconsejan a Yahír que se quede al lado de su esposa pues Latoña no quitará el dedo del renglón e intentará qmeterle a Miriam por los ojos auqnue ahora esté furiosa con ella. Es por eso que Yahír deja claro que tiene un departamento en el que vivirá con su mujer y su deber es estar al lado de ella. Latoña enfurece y maldice a Rocío, quien se marcha con su marido a su nuevo nido de amor, mientras que la madre pide a César que la ayude a destruir a la que un día fuera su sirvienta. El muchacho se niega.

Héctor se encuentra con Judith, a la que abraza asegurando que recién ha sabido de su existencia. Le promete que le dará todo cuanto merece y la presenta con Miriam, quien la trata con desprecio y le asegura que nunca compartirá con ella nada pues no es más que una bastarda. Héctor pone un alto a su hija mayor, a la que asegura que está cansado de sus desaires y acusaciones y la amenaza con dejarla sin nada.

Deyanira se encuentra con Jorge en la academia de baile pues este ha decidido comenzar a tomar clases. No se encuentra Rocío, la profesora, pero este insiste a Deyanira que ella le enseñe lo poco que sabe y luego le pide disculpas por haberla ofendido en el pasado, proponiéndole que sean amigos. Ella acepta y entonces ambos acuden a visitar a Rocío y Yahír, quien está convaleciente y cuenta a su amigo las razones por las que fue a dar al hospital. Jorge le aconseja que tome cartas en el asunto pues Miriam puede intentar agredirlo nuevamente pero Yahír confía en que eso no sucederá. Por su parte Rocío revela a Deyanira sentir mucho miedo e inseguridad pues Miriam ha demostrado ser peligrosa y Latoña puede ser mucho más voraz. La ex prostituta alienta a su hermana para que sea fuerte y defienda su amor por Yahír.

Gudelia se burla del amor que Judith siente por Carlos y la muchacha corre hacia un parque, donde se desahoga llorando. Carlos la encuentra y le pide que no sufra más. Ella se desahoga contándole porqué Gudelia siempre la ha maltratado y quienes son sus padres en realidad. Carlos se atreve a besarla, sorprendiéndola. Ella entonces le cuenta que Rocío se ha casado con Yahír pero a Carlos poco le importa y pide a Judith que sea su novia pues se ha dado cuenta de que ella lo ama y desea darse una oportunidad. Ella lo lleva a casa, donde lo presenta como su novio formal, causando molestia en Poncho, quien se niega a aceptar la relación, lo mismo que Gudelia, a quien Rocío, quien interviene, deja claro que ella ya no tiene ningun derecho sobre Judith, quien es apoyada por su padre y también por su madre. Gudelia entonces echa a la muchacha de su casa y a ésta Rocío le aconseja que acepte la ayuda de su verdadera madre, ante la cual la lleva, entregándosela. Elvira llora de felicidad, lo mismo que Estela, quien revela a Israel setirse liberada de las cadenas del pasado.

Poncho amenaza a Carlos, quien le pregunta si le hará lo mismo que a Susana, revelando así saber que fue Poncho el causante de la muerte de la mujer. Asustado, Poncho le pide al Cacharpas que lo ayude a deshacerse del periodista, al que, enmascarados, atacan en la calle pero Carlos es fuerte y los enfrenta a golpes, ahuyentándolos. Todo es visto por Judith, quien ha reconocido a su hermano, sorprendiéndose cuando Carlos le confiesa lo que sabe sobre la muerte de Susana. La muchacha se lo cuenta a Rocío, quien a su vez habla con Gudelia, quien la abofetea al escucharla decir que su hijo e sun criminal y asegura que Carlos miente y que todo se trata de una calumia pero la Rocío cree en el periodista y asegura Gudelia que sufrirá cuando la venda se le caiga de los ojos y descubra lo que ha hecho de su hijo.

César busca a Topacio en el burdel y la desprecia para luego alejarse de ella definitivamente. La prostituta sufre y asegura a Deyanira que quizás nunca se enamoró ni de Federico ni de su hijo pero sentir un alivio al no estar con ninguno de los dos.

Miriam no deja de pensar en elplacer que sintió en la noche que pasó con Poncho, al que busca en el taller mecánico con el pretexto de tener un auto inservible. Lo lleva a su casa, donde le pide que le haga lo de la otra vez. Es así que se convierten en amantes. Pero pronto ella se entera de que él es hermano de Judith, su media hermana, y por ello lo desprecia creyendo que él solo ha qerido utilizarla. Se lo hace saber a Héctor, quien cansado de los arranques de su hija mayor decide mandarla al extranjero indefinidamente.

Jorge resulta ser un excelente bailarín por lo que Rocío lo felicita tras sus arduas lecciones de baile. Este invita a Deyanira a bailar en un lugar de musica tropical, al que acuden a sacar brillo a la pista.

Latoña y Federico se han separado definitivamente y ella utiliza este suceso para intentar retener a Yahír a su lado y convencerlo de que casarse con Rocío fue un error y aún está a tiempo de dejarla pero el hombre la ama profundamente, es feliz y desea casarse con ella por la iglesia. Latoña llora amargamente y se desahoga con César, el cual le hace ver que la única forma de que tanto ella como Yahír lleven una buena relación y sean felices es que ella dee de intervenir en sus asuntos y decisiones, cuestionándole qué tiene de diferente Rocío, la cual es buena y quiere bien a su hijo consentido. Latoña asegura tener miedo a que su hijo mayor pueda estar equivocándose.

Poncho es detenido por la muerte de Susana y condenado a pasar unos años en prisión, causando esto gran dolor a Gudelia, quien culpa a Carlos por el destino de su hijo. Judith interfiere y deja claro a Gudelia que Carlos es periodista, no policía, y que él solo les dijo lo que escuchó y que quizás una temporada en la cárcel haga bien a Poncho, el cual tendrá mucho que reflexionar. Gudelia sufre pues se ha quedado completamente sola y busca a Elvira para exigirle ayuda pero esta se niega rotundamente a darle dinero, como también se niega a darle trabajo. Entonces Gudelia busca a Judith y la amenaza pero la chica es defendida por Carlos y Estela, quienes demuestran que la muchacha ya no está sola.

El Cacharpas le dice a Miriam lo que ha sucedido con Poncho y luego ella se entera por los periódicos que Yahír se casará con Rocío por la iglesia por lo que se desahoga con Federico y acepta irse de viaje no sin antes hacer las paces con Judith, aceptándose ambas como hermanas.

Rocío se siente nerviosa con los preparativos de su boda, la cual será demasiado sencilla y a la que acudirán todos sus vecinos de la colonia. Felicita a Carlos y Judith por su noviazgo y les desea que sean tan felices y dichosos como lo es ella.

Topacio tiene un altercado con un cliente que la estrangula. Esto hace que Deyanira y Rocío recuerden las circunstancias en las que su madre murió y apoyen a mujeres de la calle.

Yahír suplica a Latoña que lo acompañe en el día más importante de su vida pero la mujer se resiste y asegura que jamás aceptará a Rocío, a la que considera poca cosa para él. A Yahír no le queda más que aceptar que su madre jamás apoyará su matrimonio y a pesar de ello acude a la iglesia, donde se casa con su amada Rocío, sorprendiendose despues ante la repentina presencia de Latoña, quien asegura a su nuera qu enunca tuvo una hija pero puede tener dos nueras y en ellas encontrar grandes amigas. Le da un fuerte abrazo a la muchacha, quien entrega su ramo de novia a la virgen, a la que agradece por darle la oportunidad de ser feliz.

Gudelia está dispuesta a amargar la fiesta de Rocío por lo que hace un brindis en el que recuerda que la novia tiene por hermana a una prostituta y que su madre se dedicó a lo mismo. Judith le pide a su madre que se calle e intenta sacarla del lugar pero la mujer se niega e insiste en insultar a la festejada hasta el punto de enfrentarse a Deyanira y abofetearla por lo que Latoña interviene y la pone en su lugar, acusandola de ser una vulgar garnachera que tiene menos educación que una prostituta y que, encima, tiene a un hijo criminal en la cárcel por no haberlo educado para ser un hombre de bien. La manda a echar y en la calle, furiosa, Gudelia arde en furia y maldice a todos pues la echaron como a una criminal y ni el pastel había probado. La alcanza Judith, quien le asegura que lo que la madre de Yahír dijo es verdad. Gudelia insulta entonces a su hija y esta es defendida por Carlos, quien asegura que se casará con la muchacha y la alejará del mal ejemplo de su madre para siempre.

Héctor pide a Elvira que se unan para que Judith esté junto a sus padres pero la mujer se niega y cree que el pasado debe quedar justo en el ayer por lo que ambos compartirán el amor de su hija por separado. Luego la mujer, fogosa y ardiente, hace una visita marital a Poncho, en la cárcel, jurando que lo estará esperando con las piernas y el corazón abiertos para cuando salga.

Rocío agradece a Latoña el haberla defendido y ésta le asegura que cuando se trata de su familia siempre saca las uñas y dientes. Luego a solas recuerda el momento en que enfrentó a Gudelia y ríe asegurando que ponerse al nivel de la gente corriente tiene su lado divertido.

Jorge le pide a Deyanira que sea su novia y ella acepta por lo que no paran de bailar durante toda la velada.

Federico aconseja a Yahír que siempre sea fiel a su mujer y en ningun momento dude en hablar con ella cuando sienta defraudarla. Yahír asegura que no cometerá las mismas equivocaciones que su padre pues está seguro del amor que siente hacia Rocío. Luego Federico pide perdón a Latoña por su traición y esta lo perdona de corazón mas se niega a volver a tener que ver con él y le recuerda que deben presentarse en los tribunales a firmar el divorcio.

Rocío y Yahír están dispuestos a ser felices y sacan brillo a la pista de baile, demostrando ella la suavidad y delicadeza con la que baila. Ambos se entregan su amor en una noche erótica y apasionada, sin prisas, despacio, suave... como un amor suavecito.









Fin 



 
© AMOR SUAVECITO DR. 2007
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(R) 1997   (P) 2007

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